Progr. 19-V-19

Caos urbano: reemplazando a las autoridades – Contaminantes emergentes: agua y cloacas – Bicicletas: medida marketinera – Inundación de llanuras: Entrevista Ing. Rosana Hammerly

Progr. 19-V-19  Audio completo en

https://www.ivoox.com/36058014

Lo escrito, en: www.arribando.com.ar

Documental “Sobre el agua”, en:

https://youtu.be/vy_phBhnza0

– – –  Hoy, en el tránsito por el medioambiente urbano, vamos a reemplazar a las autoridades, y vamos a emitir mensajes, con consejos breves, que, pensamos deberían ser difundidos continuamente, en lugar de textos políticos, que no cumplen una función social, para solucionar al caos de la ciudad.

En la Argentina, es obligatorio transitar por la derecha.

En un cruce de calles, el vehículo de la derecha tiene prioridad

Las balizas no habilitan a estacionar en doble fila.

Los vehículos deben ceder paso al peatón.

El peatón debe cruzar la calle por la senda peatonal.

Las normas de tránsito, también son obligatorias para ciclistas y motociclistas.

Los semáforos deben ser respetados por todos.

Ciclistas y motociclistas están obligados a llevar casco.

Las motos sin patente, no pueden circular.

Un par de comentarios al margen: En Europa, dicen que los perros, y los argentinos, son los únicos que cruzan la calle a mitad de cuadra.

Hace 3 días iban dos policías en moto, y, delante de ellos, una moto sin patente y sin casco. Pregunto ¿No es un hecho ilegal? Insisto; si queremos orden en la ciudad, todas las autoridades tienen que dejar de lado la burocracia y comprometerse con el bien común ¿O no es su máxima responsabilidad?

– – – – Una investigación de la Universidad de la Plata (UNLP) confirmó la presencia de viagra en el agua que circula por los principales ríos argentinos. Los expertos la suman a la presencia de drogas como cocaína y éxtasis, que califican como «contaminantes emergentes».

La facultad de Ciencias Exactas de la UNLP reveló que el sildenafil, el principio activo del viagra, junto a la cocaína, éxtasis y carbamazepina, la droga para la epilepsia, tienen una alta presencia en las aguas de Argentina.

La explicación es sencilla: estos productos llegan como contaminantes a los sistemas acuáticos debido a que «sus características refractarias no se eliminan en las plantas de tratamiento de aguas residuales convencionales», así publicó el diario La Nación.

Los contaminantes emergentes son aquellas sustancias disueltas, provenientes de la orina humana y de los residuos industriales que escapan del tratamiento en las plantas procesadoras de efluentes que se utilizan hoy día.

Distintos estudios han determinado la presencia en los ríos argentinos de materiales como solventes industriales, edulcorantes, ibuprofeno, hormonas, anticonceptivos, metanfetaminas, cafeína, ansiolíticos, antidepresivos y hasta cocaína, éxtasis y otras drogas.

En Santa Fe, y gran parte del país, los efluentes cloacales se vuelcan crudos al río. Imagine su inodoro con un caño que va hasta el río, y allí se descarga todo, tal cual sale del baño. ¿Le parece mal? Si, está mal; pero la realidad es mucho peor, porque todos los deshechos cloacales deberían ir a las cloacas, de allí, en pocas horas, ir a la planta de tratamiento, y de allí, luego de cumplido el proceso correspondiente, volcarse al río, pero no es lo que ocurre. Sería preferible que los inodoros descarguen directamente al río, porque los residuos van a las cloacas, pero allí permanecen días pudriéndose, y aumentando su efecto negativo y contaminante.

El tema es que, así como no se hace lo que corresponde con el agua potable, también ocurre lo mismo con los residuos cloacales.

El volcado de los efluentes cloacales al río y la pureza del agua que abastece a las ciudades, son dos temas fundamentales que los gobernantes deben optimizar en aras del medioambiente y de la salud actual y futura de la población.

En el caso de las efluentes cloacales, la Ley 2.797 prohíbe el volcado de aguas fecales y residuos industriales sin tratamiento a los ríos, data de muchos años atrás y es fundamental para el medio ambiente y, específicamente, para la salud de las personas.

En lo que concierne al agua, la Ley 10360, dice: LA LEGISLATURA DE LA PROVINCIA SANCIONA CON FUERZA DE LEY: Art. 1.- Declárase de interés prioritario para la Provincia de Santa Fe, el estudio y las construcciones necesarias para la rehabilitación del acueducto Colastiné – Santa Fe con el fin de obtener agua cruda, libre de contaminación extrema para la ciudad de Santa Fe.

Hace años se trató, en la U. N. L., la contaminación de los cursos de agua que rodean a Santa Fe, y esta contaminación alcanza a la actual toma de A.S.S.A. sobre el río Santa Fe, aguas abajo del Club de Regatas.

Ahora que vienen las elecciones, sería importante saber si la provincia o el municipio, plantean la posibilidad de estatizar el servicio de agua y cloacas, una voluntad que, hace unos años, se manifestó, pero, como la mayoría de las cosas, quedó en palabras. Sería una forma de garantizar la salud de la población, una determinación fundamental que, aunque no se ve, es prioritaria.

– – – Antes de zarpar, y como siempre, transitamos el medioambiente urbano y, ante la realidad, nos acordamos del Principito de Saint Exupery, y su frase: Lo esencial es invisible a los ojos. Y, a pesar de lo intrascendente visible Y marketinero, la realidad que nos toca vivir, es siempre la misma,

Nos vemos sobrepasados de publicidad política y de acciones que, aunque no son fundamentales, son muy visibles. Una de las movidas elegidas, es la bicicletera, pero a nivel marketing. Comenzó, hace un tiempo, con las bicicletas transitandojunto a los peatones, en boulevard Gálvez, transgrediendo leyes y ordenanzas municipales. En la actualidad se han multiplicado las bicisendas, señalizaciones muy particulares en cada cruce de calle, imposibles de no ver, y publicidad incentivando el uso de la bicicleta. No hay dudas que este medio, aporta a la economía, y a la ecología, pero también tiene que aportar al medioambiente urbano; en principio, respetando el sentido de las calles, los semáforos y usando casco, ya que ha habido accidentes, y un par de muertes, por falta de él, pero, para eso hace falta el correspondiente control, que no existe para las bicicletas, ni para las motos, que transitan como se les da la gana con total impunidad. Y sería bueno que un poco de pintura, de la que vemos se está utilizando, se destine para evidenciar los lomos de burro con una elevación excesiva, y sin ningún tipo de señalización, que han originado algún accidente y perjuicios a los vehículos.

– – – – Hace miles de años, Juvenal decía: “Nunca la naturaleza dice una cosa y la sabiduría otra.”, Tengo una elemental inclinación en guiarme por las ideas de los hombres sabios, de la antigüedad. ¿Por qué de la antigüedad? Porque en la antigüedad las acciones eran dictadas por la sabiduría, y la sabiduría estaba supeditada al bien común. Y acercándonos a nuestro siglo, Leonardo da Vinci, afirmaba: “El agua es la fuerza motriz de toda la naturaleza.”

Algo para pensar. Se descubrieron, en zonas bajas, palafitos, o viviendas lacustres, de 4000 años antes de Cristo. Las inundaciones tienen la antigüedad del planeta, sin embargo los hombres respetaban y se amigaban con la naturaleza, de la cual dependían, viviendo su vida sin bloquear el agua, que discurría debajo de ellos, en una perfecta comunión armónica con la naturaleza.

No viví esa época, pero se puede pensar que la preocupación de los sabios, y las acciones que su sabiduría determinaba, estaban en función exclusiva del bien común, porque lo fundamental era el bienestar del ser humano.

Y cambió la civilización, y aparecieron los progresistas que comenzaron a establecer paradigmas que incluían el poder y el provecho propio como sinónimos de progreso. Y comenzó el avance sobre la naturaleza. El avance del hormigón, el bloqueo de los cursos de agua, la desaparición de humedales, de la vegetación natural, la tala de árboles, la desertificación del suelo, la contaminación, y todo lo necesario para producir dinero en desmedro del bien común y el desprecio absoluto por el medioambiente. Y así llegamos a hoy, y al tema que vamos a tratar.

Siempre decimos que el agua, como elemento vital, y la tierra, así como todo lo que hace a la vida, es responsabilidad del estado nacional, provincial o municipal, y no puede dejarse librada a la voluntad de los hombres, que solo persiguen intereses materiales y personales, ni a la decisión individual de políticos solo preocupadas por réditos políticos.

El uso y manejo de la tierra debe estar manejado y reglamentado, pero el estado debe disponer de un equipo de científicos, investigadores y ambientalistas que determinen las acciones sobre una base racional y, fundamentalmente, acompañando la naturaleza y preservando los intereses de toda la comunidad. En definitiva, que prime el bien común sobre las conveniencias sectoriales.

Respecto a las inundaciones en el Litoral argentino es imposible hablar de “catástrofes naturales”. La extensión de la frontera sojera, el monocultivo y la deforestación son un producto directo del negocio, y una fuente de ganancias monstruosa. Pero no se trata simplemente de monstruosos pulpos como Monsanto, sino también de gobiernos nacionales y provinciales que, independientemente de sus signos, han hecho todo lo posible por garantizar que este negocio siga su curso.

En la Argentina, cada hectárea de bosque consumía entre 1800 y 2200 milímetros por año/hectárea, y las pasturas consumían entre 800 y 1200 milímetros. Esto garantizaba la absorción de lluvias. Las tierras sembradas de soja, en cambio, apenas consume entre 400 y 600 milímetros. En dos décadas 10 millones de hectáreas pasaron de la ganadería al monocultivo y dejaron de absorber agua en proporción equilibrada. Así, la Naturaleza, al no poder absorber más agua, la exporta a ríos, lagunas, arroyos y cunetas y, cuando llueve mucho, a los conglomerados urbanos. Que es lo que está sucediendo hoy, por obra de tipos sin escrúpulos y no por “cambio climático”.

Muchos humedales naturales que retienen el flujo de las aguas han sido disecados para ocupación urbana o actividades rurales. y el uso abusivo de agroquímicos, ha aumentado los procesos de contaminación, impermeabilización y reducción de la diversidad biológica.

No se debe permitir canalizar y tirar agua a los vecinos, ni tampoco que algunas provincias descarguen sus excesos hídricos en otra provincia, así como obras que solo persiguen negocios inmobiliarios financiados por el Estado.

La planificación territorial se debe hacer en forma racional y científica; respetando los bosques nativos y los ecosistemas, no ocupar los valles de inundación y respetar los humedales. Respetar, en fin, lo que decían sabios, hace miles de años: Nunca la naturaleza dice una cosa, y la sabiduría otra.

Y todo lo que pensamos, lo vimos ratificado por el correo de una organización ecológica, Greenpeace, que dice; refiriéndose a la provincia del Chaco.

La lluvia no es la única culpable, existen responsables. Las autoridades de la provincia permiten la destrucción del único freno natural para las inundaciones: el bosque. Sin embargo, los «propietarios o terratenientes» pretenden desmontar en zonas vitales para proteger la vida.

Tenemos que parar la deforestación. El monte es exterminado como si fuera algo sin valor. Y nos están dejando a todos un futuro incierto. Espero que los gobiernos y los que manejan las tierras se den cuenta antes de que sea demasiado tarde.

El bosque debe volver a nacer. No es un pedido, es una urgencia.

Y también es una urgencia, en la provincia nuestra, la acción para prohibir, y sancionar con firmeza, la alteración de la naturaleza con construcciones de canales, obstrucción y desvíos de cursos de agua naturales, y otras barbaridades que el ansia de dinero, la ignorancia y la falta de solidaridad y conciencia provocan.

Y para seguir aportando al tema, con autoridad, invitamos a la Ingeniera Rosana Hammerly.