Progr. 13-I-19. Ciudadanos rasos huérfanos e indefensos – Llamado a la solidaridad – El hombre contra la naturaleza – Bien común – Llanuras inundadas; diálogo con Dr. Ricardo Mascheroni. – Caos urbano.

 

 

 

 

Progr. 13-I-19  Audio completo en

https://www.ivoox.com/31443738

Lo escrito, en:

www.arribando.com.ar

Documental “Sobre el agua”, en:

https://youtu.be/vy_phBhnza0

Nuestros escuchantes saben que nuestra preocupación es el bien común, y, en los seis años de navegación, hemos planteado, pedido, denunciado problemas que afectan la salud y el futuro de la gente y, casi nunca, hemos tenido respuesta. Nos preocupó, y nos preocupan, temas que tienen que ver con la toma de agua potable, los efluentes cloacales, el cierre de cursos de agua, la agresión a la naturaleza, la deforestación, la depredación pesquera, la contaminación por plásticos a los ríos y, en el Coronda por, la Maratón acuática, y tantos otros daños ecológicos que afectan al medioambiente y al bien común; por la acción irresponsable, materialista y codiciosa del hombre.

Y todo lo dicho, solo para efectuar un reclamo formal. Así como hay gente egoísta, hay gente solidaria, preocupada por el prójimo, que intenta acciones por el bien de la comunidad. La mayoría de los temas puntualizados, han sido comunicados públicamente, a políticos, autoridades y, algunos, a la Defensoría del pueblo y al Ministerio Público de la Acusación, incluyendo la contaminación que se produce en la Maratón Santa Fe – Coronda. El bien común, es un deber de las autoridades, y son responsables ante el pueblo; sobre todo de los que no tienen voz. En nuestro caso, tenemos voz, pero tampoco nos escuchan; porque sólo somos ciudadanos rasos solidarios. El tema es que, quien no tiene poder, ni padrinos, está totalmente huérfano e indefenso y no tiene quien lo proteja, ni a quien recurrir.

– – – – – Hay realidades, no deseables, que no cambian con el paso del tiempo, y a las que nosotros dedicamos gran parte de nuestro esfuerzo por hacerlas cambiar. Y cuando hablamos de cambios involucramos a los hombres, quienes han ido modificando el mundo natural, de acuerdo a sus intereses que, lamentablemente, no siempre responden al bien común; que es nuestro rumbo, y el único objetivo de nuestro programa. Con ese propósito volvemos sobre algunos temas para intentar crear conciencia, y hacer que nos escuchen. Y, como es fundamental el bien común, recordamos conceptos repetidos, y volvemos sobre noticias actuales parecidas.

– – – –  Quienes defienden el bien común, no son organizaciones poderosas, empresas o negocios que producen ganancias dinerarias. Un bien común es algo cuya propiedad no es privada (no pertenece a ninguna persona). La luz solar, en este marco, es un bien común: no puede privatizarse y es de libre disponibilidad.

El bien común no es la suma de los bienes de cada uno de los miembros de la sociedad ya que ese bien es indivisible y solo con la colaboración de todos puede ser alcanzado, aumentado y protegido.

El bien común, en este sentido, también es un fin de la sociedad. El Estado, como órgano rector, tiene que proteger y promover el bien común ya que éste redunda en beneficios para los habitantes. Pero es habitual no ver mencionada a la naturaleza como un bien común, ya que es el medioambiente que nos rodea y es fundamental para la vida.

En este aspecto es importante remarcar definiciones elaboradas en Ecuador, el primer país en reconocer los derechos de la naturaleza., que precisa: Hacer visible que la defensa de la naturaleza como bien común forma parte de un conflicto que se configura a partir de las intersecciones y continuidades entre economía y cultura, entre ecología y política, entre lo social y lo ambiental, y que ha adquirido los rasgos de una crisis civilizatoria.

Y, en este orden, los negocios agropecuarios son muy problemáticos y negativos, en cuanto a la responsabilidad del ser humano, para con el mundo en que vive.

El uso y manejo de la tierra debe estar manejado y reglamentado por el estado, y disponer de un equipo de científicos, investigadores y ambientalistas que determinen las acciones sobre una base racional y, fundamentalmente, acompañando la naturaleza y preservando los intereses de toda la comunidad. En definitiva, que prime el bien común sobre las conveniencias sectoriales.

Respecto a las inundaciones en el Litoral argentino es imposible hablar de “catástrofes naturales”. La extensión de la frontera sojera, el monocultivo y la deforestación son un producto directo del negocio, y una fuente de ganancias monstruosa. Pero no se trata simplemente de monstruosos pulpos como Monsanto, sino también de gobiernos nacionales y provinciales que, independientemente de sus signos, han hecho todo lo posible por garantizar que este negocio siga su curso. Según  investigadores de la UNR, la provincia de Santa Fe perdió casi 400 mil hectáreas de bosques en 30 años, mayormente por el cultivo de soja. En la Argentina, cada hectárea de bosque consumía entre 1800 y 2200 milímetros por año/hectárea, y las pasturas consumían entre 800 y 1200 milímetros. Esto garantizaba la absorción de lluvias. La soja, en cambio, apenas consume entre 400 y 600 milímetros. En dos décadas 10 millones de hectáreas pasaron de la ganadería al monocultivo y dejaron de absorber agua en proporción equilibrada. Así, la Naturaleza, al no poder absorber más agua, la exporta a ríos, lagunas, arroyos y cunetas y, cuando llueve mucho, a los conglomerados urbanos. Que es lo que está sucediendo hoy, por obra de tipos sin escrúpulos y no por “cambio climático”.

Muchos humedales naturales que retienen el flujo de las aguas han sido disecados para ocupación urbana o actividades pecuarias, y el uso abusivo de agroquímicos, ha aumentado los procesos de contaminación, impermeabilización y reducción de la diversidad biológica.

No se debe permitir canalizar y tirar agua a los vecinos, ni tampoco que algunas provincias descarguen sus excesos hídricos en otra provincia, así como obras que solo persiguen negocios inmobiliarios financiados por el Estado.

La planificación territorial se debe hacer en forma racional y científica; respetando los bosques nativos y los ecosistemas, no ocupar los valles de inundación y respetar los humedales. Respetar, en fin, lo que decían sabios, hace miles de años: Nunca la naturaleza dice una cosa, y la sabiduría otra.

Y, en este plan de recordar, es fundamental saber que determinan las leyes, para conocer nuestros derechos y las responsabilidades de los gobernantes. Estas son partes de ellas:

 

A nivel nación, el art. 41 de la constitución nacional, referido al medio ambiente, dice; Corresponde a la Nación dictar las normas que contengan los presupuestos mínimos de protección, y a las provincias, las necesarias para complementarlas. Y el articulo 124, referido al dominio de los recursos naturales, dice: “corresponde a las provincias el dominio originario de los recursos naturales existentes en su territorio”.

 

La Ley General del ambiente (bien jurídicamente protegido), nº 25675, define el daño ambiental como toda alteración relevante que modifique negativamente el ambiente, sus recursos, el equilibrio de los ecosistemas, o los bienes o valores colectivos. Dispone que la legislación provincial y municipal deberán adecuarse a esta ley y dispone que quien cause daño ambiental será responsable de su restablecimiento al estado anterior a su producción.
En nuestra provincia, la Ley 11717  dispone como autoridad de aplicación a la Secretaría de Medio Ambiente, y dice en su artículo 24:  El criterio de preservación será prioritario frente a cualquier otro en la gestión pública y privada del ambiente y, cuando haya peligro de daño grave e irreversible del mismo, nunca podrá alegarse la falta de certeza absoluta como razón para no adoptar medidas preventivas.

Y si algo no cubre esta Ley, recurrimos a la nº 10.000: Ley de protección de Intereses Difusos, que en su artículo 1º, determina: Procederá el recurso contencioso-administrativo sumario contra cualquier decisión, acto u omisión de una autoridad administrativa provincial, municipal o comunal o de entidades o personas privadas en ejercicio de funciones públicas, que, violando disposiciones del orden administrativo local, lesionaran intereses simples o difusos de los habitantes de la Provincia en la tutela de la salud pública, en la conservación de la fauna, de la flora y del paisaje, en la protección del medio ambiente, en la preservación del patrimonio histórico, cultural y artístico… y siguen otros intereses que puedan afectar a la comunidad.

¿Falta algo? Podemos agregar la resolución nº 395 del Gobierno de Santa Fe, que dice: Atento a lo dispuesto por el Artículo 124 in fine de la Constitución Nacional: “…corresponde a las Provincias el dominio originario de los recursos naturales existentes en su territorio”. ¿Es poco, todavía? El Código Civil, en su Artículo 2340 inc. 3, incluye entre los bienes de dominio público provincial a: “Los ríos, sus cauces (navegables o no), las demás aguas que corren por cauces naturales, los lagos, y también sus lechos, y toda otra agua que tenga o adquiera la aptitud de satisfacer usos de interés general”.

Y recordamos a Leon Tolstoi: Es más fácil hacer leyes que gobernar.

 

– – – – – – Y, mientras reiteramos planteos hechos durante años, escuchamos noticias sobre un pueblo  de nuestra provincia, inundado. Yo pregunto ¿Usted recuerda estos fenómenos, actualmente repetidos, años atrás? Se puede considerar el cambio climático, las lluvias intensas, y distintos eventos naturales, pero nunca una reiteración de hechos, como en los últimos tiempos, en donde la constante es la mención de canales que vienen de otros pueblos y provincias. Por supuesto que no son canales naturales; son construidos por el hombre para evitar situaciones particulares.

Pensamos que, los humedales, los cursos de agua y no respetar la naturaleza tienen relación con el desastre actual. Viendo el agua que pasa sobre el pavimento, y debajo de los puentes, desbocada, pienso que pasaría si se hubiese respetado el libre flujo de los cursos de agua, el escurrimiento de las zonas bajas y todo lo que tiene que ver con un régimen establecido por la naturaleza.

Nosotros tenemos algún recuerdo, cuando hubo que volar un tramo de la ruta que va a Paraná, otro por la crecida del Salado, la caída del puente colgante, etc., y todo por interponerse al curso natural del agua.

Seguramente, este pueblo realizará obras, y ya ha conseguido la colaboración del ferrocarril, por el tema del terraolén donde pasan las vías, y solucionará su problema, que, como vimos no es la suma de los bienes de cada uno de los miembros de la sociedad. ¿Qué quiere decir? Que cada pueblo soluciona su problema, así como cada hombre preserva sus intereses, pero atenta contra los derechos de la  naturaleza, que nunca vulnera el bien común.

Y aquí es cuando se evidencia la ausencia del estado y de los gobiernos, quienes son los responsables y encargados de las acciones que aporten a la comunidad.

Es imperioso que estos gobernantes, asuman la obligación de accionar privilegiando el interés general, implementen planes concretos que contemplen los derechos de la naturaleza y la supremacía del bien común sobre cualquier obra realizada por decisión propia, y exclusivamente para réditos sectoriales.

Se impone un relevamiento topográfico de todos las terrenos naturales, y una planificación estricta de todas las obras que alteren la naturaleza, y pueden ocasionar perjuicios a la población; prohibiendo rigurosamente decisiones y acciones personales que afecten a la comunidad. Esto es; canales, terraplenes y todo obra que modifique la naturaleza del suelo, y que no esté autorizada por las autoridades responsables. A su vez, el gobierno debe obligar, a los autores de obras ilegales, a restablecer el suelo a su estado natural.

Sin embargo, vivimos encerrados, ignorantes y ciegos en nuestro minúsculo cuchitril, y en una actitud necia y egoísta, que no nos deja ver más allá de nuestros mezquinos y minúsculos intereses. El Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF), informó que, en los últimos 35 años hemos perdido un tercio de la vida silvestre global. Es muchísimo. Si nuestras demandas al planeta continúan a este ritmo, a mediados de la década de 2030 necesitaremos el equivalente a dos mundos para mantener nuestro estilo de vida”.

Y sobre esta realidad, dos visiones: una antigua, y otra actual. Manuel Belgrano dijo, refiriéndose a la restauración de los suelos naturales: “Así repondríamos lo que han destruido los que nos precedieron, y lo que nosotros arruinamos sin consideración”.

Y hoy, funcionarios y políticos, solo hacen declaraciones sobe lo que estamos sufriendo. Lo curioso es que, gran parte de ellos, han estudiado en la UNL, en donde el medioambiente es parte de todas las carreras, y sorprende que la capacitación adquirida no se convierta en acción porque ellos tienen la posibilidad, y la obligación, de actuar. Nada distinto a la gente común que solo se preocupa por su interés personal e inmediato.

Está en cada uno de los habitantes de este universo, aportar acciones para que siga habitable, pensando no solo en nosotros; y que la vida continúe.

Y ahora, luego de la música, estamos con el Dr. Ricardo Mascheroni, en permanente compromiso con el medioambiente, y que, junto a su hermano, trabajó en un plan para racionalizar problemas vinculados con el agua y las llanuras

– – – – Haremos un test, durante tres jornadas. Vamos a copiar el mensaje de un programa, comercialmente rentable, pero que es la antítesis del nuestro. Piden publicidad y prometen hacer ganar dinero.

Nosotros pedimos auspicios, para ampliar nuestra acción, por el bien de toda la gente, y ofrecemos; ganar autoestima, sentir amor solidario con sus semejantes, el bien común, la naturaleza y alegría espiritual.  Si les interesa, nos contactan.

 

De paso, les informamos; todas las embarcaciones, desde siempre deben tener, entre los elementos de seguridad, exigidos por la PNA; una campana, llamada campana de niebla. Esta campana se hace repicar cada dos minutos, en caso de visibilidad reducida. Tal como lo hacemos aquí, cuando nuestra visión no es clara.

 

Invitación solidaria; invitamos a políticos, autoridades, ONG, personas solidarias, y todo el que pueda aportar algo al bien común, a disponer de unos minutos en nuestro programa; con el único requerimiento de que sea útil. Se contactan y coordinamos.

 

Un toque final sobre medioambiente urbano. Las bicicletas, por supuesto que sin cumplir las normas, han vuelto a transitar por la senda peatonal de Boulevard Gálvez. Y, en la ciclo vía, al Norte de Vélez Sarsfield, transitan vehículos de todas clases, hasta camiones, y, en los laterales, en la zona de vagones, hay asentamientos de perros vagabundos que atacan a la gente.

Como vemos, está congregada la diversidad, faltaría alguna autoridad para completarla.