Progr.25-XI-18. Vergüenza universal – Medioambiente urbano: caos y trapitos – Dineros públicos y comunicación – Medios y lenguaje genuino – Depredación pesquera en ríos y mares argentinos: diálogo con marino Roberto Maturana.

 

 

 

Progr. 25-XI-18  Audio completo en

https://www.ivoox.com/30310636

Lo escrito, en: www.arribando.com.ar

Documental “Sobre el agua”, en:

https://youtu.be/vy_phBhnza0

– – – – – – Se postergó la vergüenza universal que asombró al planeta, y a la que Adhieren miles de argentinos. Pero… eso si; la pelota no se mancha.

– – – – – Después de mucho tiempo, los silos de Santa Fe han vuelto a recibir granos. Alrededor de 50 camiones diarios descargan su trigo, y, se calcula que, a fin de año, se habrán recibido alrededor de 30 mil tn. Una primer señal del grupo Pro puerto, que tendrá que apurar su acción para concretar el nuevo puerto fluvial.

– – – –  Priorizamos el bien común, por eso, hechos de la cotidianeidad, nos hacen permanecer en la tierra más tiempo, antes de embarcar.

– – – – – ¿Cómo hacemos para creer? Dejamos el auto, en un estacionamiento privado  pago; el propietario es el responsable de nuestro vehículo, creo. Lo dejamos en un estacionamiento municipal pago ¿Quién es responsable?

Lo planteamos por que más de un amigo estacionó su auto, en un espacio que ha hecho suyo la Municipalidad. Pagó la tarifa correspondiente, y, el trapito, estable en esa cuadra, le ofreció lavarlo. Después del bueno se retiró, y, luego, se enteró que le habían hecho una multa por lavar el auto en la calle. Se entiende que la calle es pública, pero si alguien cobra por ocuparla, deja de serlo. Un tema difícil de entender. El ciudadano paga al Municipio. El ciudadano paga al trapito, que la autoridad legaliza. El trapito rompe el auto; el ciudadano es responsable. El trapito lava el auto; la autoridad multa al ciudadano. Los trapitos exhiben elementos para su servicio de lavar, o toman agua de lugares públicos y las autoridades lo legalizan.

Roguemos para que la ilegalidad detenga su avance, y no la veamos como lógica y normal. Y se muestre inclusión, disponiendo lugares para discapacitados.

– – – – Hacemos un nuevo pedido a quienes administran nuestros dineros. Es indudable  la eficacia de los medios de comunicación, para la información. Es fundamental entender que los medios deben cumplir una función social.

En cuanto a la eficacia, es claro que el poder la entiende, ya que se dispone de considerable dinero para pautas publicitarias, el tema es solicitar que el dinero no se use para publicidad política, y las pautas cumplan una función social. Con relación al medioambiente urbano, y la necesidad de paliar el caos que se vive en las calles, pensamos que, en lugar de comunicar las cosas que hacen, que son parte de sus obligaciones, en largos espacios, se podrían emitir, repetidamente, numerosos mensajes breves, educativos, sobre obligaciones básicas y elementales, que parecen ignorar los ciudadanos que transitan las calles de la ciudad, y que pueden contribuir a una solución. Por ejemplo: Transite por la derecha – Ceda paso al peatón – El casco es obligatorio para bicis y motos – Cruce por la senda peatonal – Todos deben respetar los semáforos – Estacione correctamente – Utilice luces de giro – No tire basura a la calle – Prender balizas nada autoriza y tantos otros, que a la hora de sancionar su incumplimiento, no se podrá argumentar desconocimiento.

– – – –  Y nuevamente, reiteramos nuestro pedido, a los medios, en pro de una comunicación igualitaria, y en defensa de la cultura; deben respetar el lenguaje genuino Al respecto; repetimos, como ejemplo de lo más escuchado: info, es una palabra que no existe, y data, refiere a una fecha dada

 

 

– – – – Volvemos al tema depredación, ante un nuevo corte, por parte de los malleros, porque aclaremos; los malleros han hecho desaparecer a los genuinos pescadores, y entregan peces prohibidos a los frigoríficos. Los peces nuestros, que viven en nuestras aguas, están desapareciendo por ellos ¿Y nosotros tenemos que pagarles el daño que nos ocasionaron? Es hora de que se prohíba la exportación, y se termine con este negocio ilegal. Y estos raros negocios, tocan a todo el país.

Cuando tratamos la depredación ictícola en nuestros ríos, hace varios años, el Dr.  Norberto Oldani despertó nuestra inquietud cuando dijo: este mismo problema existe en el mar.

Y aunque nuestros ríos son de agua dulce, al final se mezclan con las saladas del mar, y hay peces de mar que vienen a desovar a nuestros ríos, y todas las aguas  de las orillas y todos los peces que las habitan forman parte de nuestro patrimonio ciudadano que debemos defender y cuidar.

Con este convencimiento, pensamos que se justificaba adentrarnos en aguas más profundas y lejanas y nos pusimos a investigar para enriquecer nuestra información.

Hemos leído mucho, pero creo que el escrito de Alicia Jardel, investigadora argentina que vive en Bélgica, es el más contundente artículo sobre lo que pasa, en el mar argentino. Alicia Jardel, titula su artículo: Cuando se unen la estupidez con la ignorancia., y el comienzo, es similar a lo que ocurrió en nuestra zona; cuando por CNN, hace muchos años, el ingeniero Oldani alertaba sobre la depredación pesquera que, hoy, ha hecho casi desaparecer los peces de nuestros ríos. La historia se repite: La investigadora dice que esta realidad, es más probable que aparezca en el National Geographic que en nuestra TV abierta. Se refiere a lo que está pasando en  el sur de nuestro mar, en donde miles de pingüinos llegan a la península de Valdez, y son la atracción de los turistas. Pero a estas pequeñas criaturas de 50 cm de alto les surgió una “competencia” que está alterando el mapa de las aves patagónicas.
El tema es que se está alterando el mapa. Los albatros y las gaviotas se han multiplicado de tal forma, que se calcula en cien veces más la cantidad que existía hace poco más de diez años.

Dicen que asemejan nubes cuando levantan vuelo en busca de comida, y los científicos atribuyen la gran reproducción, al exceso de comida disponible. Ocurre que cerca de la costa se encuentran, diariamente, cientos de toneladas de peces muertos, flotando. Podemos pensar en diferentes causas naturales o en alguna contaminación, pero no. La investigadora dice que la causa es, simplemente la Argentina, y las detalla.

1- El Secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, retiró los inspectores, con poder de policía, que iban a bordo de los barcos que pescan langostinos.
2- La Comunidad Económica Europea expulsó de sus mares a los buques congeladores que eran altamente depredadores. Ante la prohibición de trabajar en el viejo continente, las grandes empresas españolas emigraron hacia Argentina, donde la depredación es una palabra desconocida, casi sin uso.
3- Las autoridades provinciales de Santa Cruz y Chubut, en los noventa, completaron el círculo permitiendo a las naves factorías foráneas a tirar (sí, a tirar por la borda) aquel pescado que no les conviniera.
A raíz de la llamada fiebre del oro rojo, los buques sólo se interesan por los langostinos, que cuesta en el mercado internacional algo así como 20 dólares el kilo.  Por ello, arrojan al mar todos los peces que, junto al langostino, caen en sus redes.
Como la merluza se alimenta del langostino, ejemplares de muchísimos kilos quedan atrapados, y luego arrojados al mar. Como estos peces viven a 80 ó 90 metros bajo la superficie, una vez sacados del agua, mueren por la diferencia de presión. Aunque sean devueltos al océano, ya están muertos. Y estos son los peces muertos que buscan albatros y gaviotas. Los científicos extranjeros que analizan la multiplicación de gaviotas y albatros señalan con resignación: “La causa de semejante mutación en la población de aves no es otra que la enorme riqueza de los argentinos, casi tan grande como su propia estupidez.”

¿Sabe cuántas toneladas, solo de merluza, tira al mar cada uno de estos barcos de 40 ó 50 m de eslora? 10 toneladas diarias; 10.000 kilos. En la zona, nunca hay menos de 100 barcos pescando. 100 barcos tirando 10.000 kg de merluza por día, suman un millón de kilos diarios de merluza, arrojadas muertas al mar. Al millón de kilos de merluza hay que agregar el salmón, centolla, abadejo, cazón, etc., es decir todo lo que no es langostino y se arroja sin vida al mar.

Con más de un millón de kilos de pescado, se alimentarían bastante más de un millón de argentinos con un alimento excepcional y rico en fósforo, sustancia fundamental para el desarrollo cerebral de los niños y base de la alimentación en Japón; el país con la educación y tecnología más avanzada del mundo.

Estos hechos, vergonzosos, han sido denunciados por personal de a bordo, no afiliados al SOMU, entonces las pesqueras españolas contratan personal peruano o boliviano, a quienes no les importa la depredación criminal que se está realizando.

Informándonos, encontramos conceptos del Dr. César Lerena, un estudioso del tema, y seleccionamos algunos, para una mayor claridad. Se los leo:
Este es otro de los interminables negociados que hacen los políticos a expensas de la riqueza de nuestro suelo, la apatía de nuestro pueblo y, lo que es muchísimo peor, el futuro de nuestros hijos.

Observamos que hacia la década del 70, los principales exportadores eran nacionales, mientras que, en la actualidad, siete de las diez principales empresas exportadoras son de capital extranjero

Por ejemplo, cuando el ex Secretario de Comercio, estableció que «quienes importaban debían exportar” (intercambio compensado) no tuvo en cuenta, que no es lo mismo importar tecnología que exportar recursos naturales, porque el recurso es agotable. Nos venden lo que debíamos fabricar y se llevan lo que debimos procesar y vender con valor agregado y empleo.

Nada más elocuente que la exportación sin valor agregado y el cierre de plantas industriales de la Patagonia durante el gobierno anterior

Toda la actividad atrás de la explotación del langostino, se capturan cifras superiores a las cien mil de toneladas, y no se capturan las especies que dieron lugar al desarrollo empresario, la radicación industrial en el litoral marítimo y la generación de empleo de miles de trabajadores.

La acuicultura “representa el sector de producción de alimentos de más rápido crecimiento a nivel mundial, y el cincuenta por ciento del pescado destinado a la alimentación”. Se afirma que la provisión de proteínas futura, para el ser humano dependerá en gran parte de la acuicultura. La Argentina actualmente produce cinco mil toneladas por año, una cifra muy lejana en comparación con Chile que produce un millón doscientas mil toneladas por año, o con Brasi: 150 veces más que toda la Argentina. Si pudiéramos recuperar la pesca en el atlántico sur tendríamos 4 millones de raciones/día de alimentos proteicos.

A todo esto se suma la contaminación ambiental. Cada uno de los buques congeladores produce unas mil toneladas de filetes de pescados congelados. Para elaborar esas mil toneladas, el buque debió capturar unas 2.700 toneladas; es decir que, al año, habrá tirado al mar unas 10.200 toneladas de residuos. Si llevamos estos números solo a los 35 buques congeladores arrastreros, sin contar poteros, etc. se habrán tirado por año un total de unas 357.000 toneladas de residuos de pescados al mar, además de los millones de especies capturadas descartadas. Según la FAO, con una tonelada de residuos de pescado se obtiene 225 kg de harina y 50 kg de aceite, es decir que, la Argentina, pierde al procesar a bordo y descartar los residuos de los 35 buques congeladores-procesadores arrastreros un total anual de unos 113.540 dls., a lo que se suman las pérdidas y la contaminación derivadas de los descartes al mar de las especies mal llamadas “no comerciales”.

Los buques extranjeros, con licencia ilegal británica de Malvinas, han extraído recursos pesqueros en la “Zona Económica Exclusiva Argentina” un promedio anual de 200 mil toneladas, por un valor de cuatrocientos millones de dólares a la primera venta, es decir, que en la comercialización final de esos productos, el país ha perdido unos 2.800 millones de dólares anuales.

Y, ahora, para dar claridad al tema, luego de la música alegórica, estamos con el oficial de marina Roberto Maturana que, creo está retirado, pero es un incansable y valiente batallador, por la defensa del bien común, a la que nosotros adherimos.