La aguja náutica

La aguja náutica o compás náutico es la terrícola brújula, convenientemente acondicionada, para que pueda cumplir su función en una embarcación. Este artilugio consta de una aguja imantada pivotante sobre una base circular, llamada Rosa de los Vientos, que flota en un mortero cuya cubierta es transparente y tiene una marca que coincide con la crujía, con la línea popa-proa, es decir con el rumbo que lleva la nave. Por ese hecho, por determinar el rumbo de la nave y permitir que el navegante pueda precisarlo, fue el gran descubrimiento náutico que posibilitó a grandes navegantes grandes navegaciones.
No hay navegante que se precie que no tenga en su barco un compás y si, además, es experimentado, seguramente llevará dos, y si es con una pínula mejor.

Cuando salga del amarre a dar la vuelta del perro, por los lugares de siempre, y vuelva mientras dura el día, el compás de su barco no prestará ninguna función, como su reloj cuando no tiene problemas de horarios.
Si su navegación es de muchas singladuras, el compás le resolverá problemas cuando la bruma o una noche cerrada hacen imposible ver y usted no sabe si va o vuelve o adonde están las orillas. Complementado con las cartas náuticas de la zona le permitirán saber en donde se encuentra, calcular la deriva o el abatimiento, saber si va a rumbo de colisión con alguna otra nave, determinar si el ancla garrea, ubicar un puerto abrigado, etc., etc., etc. Si corre regatas; determinar que extremo de la línea de largada se encuentra favorecido, planificar su táctica, en una situación de cruce saber si pasa o le conviene virar, etc. Debemos tratar de evolucionar y aprender a usar los elementos que se han hecho para optimizar cualquier actividad o disciplina, ya que la inteligencia, la investigación y el sentido común han determinado que es la manera correcta de hacerlo.
Y conste que no estamos hablando de rumbo verdadero ni de desvío de compás (eso lo dejamos para otro tipo de travesías), solo propiciamos una simple, pura y enriquecedora forma de navegar que produzca más y nuevos patrones que promuevan la cultura náutica. Escribimos esto luego de una charla con un amigo a quien le dijeron que, en nuestra zona, el compás, prácticamente, sirve para nada.
En todas las disciplinas existen quienes se allanan a la utilización de la tecnología y de la ciencia y quienes confían más en sus convicciones subjetivas. Así hay quienes se hacen predecir el futuro, fotógrafos que miden la luz a ojo, curanderos que curan de palabra y un cúmulo de gente que tiene sus propias ideas, las defiende y las lleva a la práctica.
Cada uno es dueño de sus ideas y los respetamos, pero si se difunden, entonces es positivo mostrar otro perfil de esos conceptos en aras de defender la verdad. Como colofón, solo resta hacer notar que el compás y la sonda son los únicos instrumentos náuticos determinados por La prefectura Naval Argentina, como obligatorios para navegar en lagos y ríos interiores.